Padre Pío y Su Obra

Casa Alivio del Sufrimiento: La obra más grande en la Tierra del Padre Pío

El alivio del sufrimiento era tan importante para el Padre Pío como la dirección de las almas. Dos aspectos de un mismo amor a Dios y al prójimo. Su Obra se apoya en dos pilares, integrantes uno del otro: los grupos de oración y el alivio del sufrimiento. El Padre Pío se halló rodeado de enfermos al comienzo de su misión y no cerró sus ojos a la enfermedad física. No se refugiaba en el agnoticismo haciendo caso omiso al cuerpo para entregarse a la oración solamente. Por el contrario, exigía que las personas se cuidasen y que acudieran a los médicos, aún cuando no creía en la manera que atendían y en el sistema médico que existía en Italia en aquellos años. Al llegar la aparición de los estigmas, Padre Pío llegó a tener multitudes que acudían a él, enfermos la mayoría. Le suplicaban que les curara o rezara al Señor por ellos. Él les confortaba, prometía oraciones y sufría con ellos, Deseaba verlos curados y comenzó a idear la manera de ayudarles.


El 9 de enero de 1940 dio inicio la obra para el alivio del sufrimiento. Para realizarla se valió de sus hijos. Formaron un comité donde el fundador era el Padre Pío, el secretario doctor Mario Salvico, técnico-médico Guillermo Sanguinetti, doctor Carlos Kisvarday y la Directora de la organización interna la señorita Ida Seitz. Estas personas le inspiraban confianza al Padre Pío, eran personas dinámicas, capaces y sobre todo llenas de fe. La Obra comenzó a formarse pero luego vendría la guerra por lo que la Obra tuvo que ser detenida. La sede natural de la Obra fue la casa del doctor Kisvarday, farmacéutico de Zara, Yugoslavia, que se instaló a pocos metros del convento por amor al Padre Pío. Él se encargaría de la contabilidad. La guerra llegó a su fin pero había sacudido cuerpos y almas, familias, psicologías, mentalidades. Había enfermos a centenares, tuberculosos, minusválidos, todos giraban en torno al Padre Pío. La Obra se reinicia y desde el primer momento la Obra se movió con suma prudencia, en regla con todo y con la precisión y la seguridad que exigía el Padre Pío. La primera piedra la bendijo el Padre Pío sin solemnidad en el convento al final de la primavera de 1947. Angel Lupi fue el ideador y constructor del cuerpo central de la Casa Alivio del Sufrimiento. Levantada con las aportaciones sinceras de fieles de todos los continentes, La Casa Alivio del Sufrimiento se abrió a los enfermos el 5 de mayo de 1956.

 
La idea nació de este pensamiento del Padre Pío: “Estos males son hijos de la culpa, de la traición perpetrada por el hombre a Dios… Un solo acto de amor del hombre a Dios tiene tanto valor a sus ojos que a Él le parecería bien poco si lo pagase con el don de toda la creación… El Amor no es otra cosa sino el resplandor de Dios en los hombre… la esencia misma de Dios personificada en el Espíritu Santo… Nosotros, pobres criaturas, deberíamos dar a Dios todo el Amor de que somos capaces… Para ser proporcionado a Dios, nuestro amor debería ser infinito, pero desgraciadamente sólo Dios es infinito… De cualquier modo, debemos dedicar a Dios todo el amor para que el Señor pueda decirnos un día: Tuve sed y me diste de beber, tuve hambre y me diste de comer, padecía y me consolaste… El hombre que olvidado de sí mismo se inclina ante las llagas del hermano desventurado, eleva al Señor la oración más bella y más noble, hecha de sacrificio, de amor vívido y hecho realidad, de entrega en cuerpo y alma… En todo hombre que sufre está Jesús padeciendo. En todo pobre está Jesús desfalleciendo. En todo enfermo pobre Jesús está doblemente, padeciendo y desfalleciendo…”

El Padre Pío, el día 5 de mayo de 1956, fiesta de San Pío, en la ceremonia de la inauguración de la Casa Alivio del Sufrimiento dijo: «Ésta es la criatura que la Providencia, ayudada por vosotros –los Grupos de Oración-, ha creado; os la presento. Admiradla y bendecid junto conmigo al Señor. Agradezco a los bienhechores de todo el mundo que han colaborado».
“Los grupos de Oración tienen la misión de ser faros de luz y de amor en el mundo”.


El Padre Pío - son palabras de Juan Pablo II en la homilía del 2 de mayo de 1999 - «la quiso como un hospital de  primer orden, pero sobre todo se preocupó de que en él se practicase una medicina verdaderamente “humanizada”, en la que el contacto con el enfermo se distinguiera por la atención más cálida y por la acogida más cordial. Sabía bien que quien está enfermo y sufre, necesita, no sólo de una correcta aplicación de los medios terapéuticos, sino también y sobre todo de un clima humano y espiritual que le permita encontrarse consigo mismo al entrar en contacto con el amor de Dios y con la ternura de los hermanos». En su construcción, y en las sucesivas ampliaciones hasta alcanzar las cifras actuales de 1.200 camas y más de 3.000 trabajadores implicados en ella, la «Casa Alivio del Sufrimiento»  - son de nuevo palabras del Papa  – puede «demostrar que los “milagros ordinarios” de Dios pasan a través de nuestra caridad».

El mismo Padre Pío presentaba la “criatura de la Providencia” a la desbordante muchedumbre:  “Ha sido sembrada en la tierra un semilla que DIOS nuestro Señor calentará con  sus rayos de amor…Esta obra que veis está empezando a vivir… Una etapa del camino que hay que recorrer, ya está conseguida.  No nos paremos; respondamos solícitos al llamamiento del Señor para la causa del bien, cumpliendo cada uno el propio deber:   yo, en incesante plegaria, de siervo inútil del Señor Nuestro JESUCRISTO, voy con el ardiente anhelo de estrechar contra mi corazón a toda la humanidad que padece para presentarla conmigo a la Misericordia del Padre Celestial”.

El Hospital Casa Alivio del Sufrimiento es actualmente uno de los hospitales más eficientes en Europa y se encuentra actualmente con varios convenios de ayuda con varios países. En el 2011, el Hospital Casa Alivio del Sufrimiento en Italia firmó un convenio de ayuda con Costa Rica, convenio que tiene el Ministerio de Salud como unidad ejecutora y que nuestra asociación busca ser parte involucrada en poder traer a Costa Rica la mística e ideología de una de las obras más grandes existentes en el mundo para las personas más necesitadas en Centroamérica.